martes, 29 de marzo de 2011

Cómo discernir el bien del mal

¿Qué está bien y qué está mal? Esta pregunta siempre ha sido motivo de controversias, debates, discusiones, polémicas, conflictos, y demás complicaciones comunicativas entre las personas humanas. Sin embargo, la verdadera respuesta es muchísimo más sencilla que cualquier controversia, debate, discusión, polémica o conflicto que pueda sugerir, por muy interesantes que resulten.

Para empezar, nos fijaremos en algo de lo que la mayoría sabemos distinguir con bastante claridad si es bueno o malo: los sentimientos. Bueno, tampoco es que existan solamente sentimientos buenos o malos, constituyen más bien una gradación, ¿no?, lo que hay son sentimientos más buenos o más malos. Una cosa curiosa es que hay mucha más variedad de sentimientos “malos” o “negativos” que de positivos. Piensa en una lista de sentimientos positivos y luego en una de negativos. Te darás cuenta de que la segunda lista te resulta mucho más fácil de hacer que la primera. Entonces, tenemos los sentimientos buenos o positivos, que también podríamos llamar “placeres”, los cuales podemos definir como aquellos que tendemos a buscar, ¿no?, tenemos esa tendencia natural hacia ellos; y luego están los “sufrimientos”, de los que podemos decir que son de los que siempre huimos, los tratamos de evitar.

Podríamos decir que los sentimientos tienen una “vida” o “tiempo de duración” que además tiene como unas “fases”, ¿no?, podemos decir que el sentimiento aparece en nuestro alma, luego lo expresamos, que es cuando más lo estamos sintiendo, y después, ese sentimiento declina hasta desaparecer. Bien, pues muchas veces podemos decidir cuánto duran, si más o menos, estas como “fases”, ¿no? La cosa es así: cuando se trata de placeres, los expresamos nada más aparecer, y según su intensidad tardan más o menos en declinar. Sin embargo, cuando son sufrimientos la cosa cambia, ya que siempre nos queremos alejar de ellos incluso cuando aparecen. De esta manera, los seres humanos hemos desarrollado la capacidad de alargar la primera fase de aparición, guardándonos los sufrimientos para no tener que expresarlos y así evitar la sensación que caracteriza a cada uno. Sin embargo, esta capacidad es limitada, y si nos dedicamos a guardar todo sentimiento negativo que nos encontremos, al final llegará un momento en el que no podamos guardar más, y otro momento, que suele ser seguido, en el que necesitemos expresar todo ese sufrimiento acumulado, dado que quieras que no eso provoca tensión, nervios, y por lo tanto una sensación negativa, y de nuevo algo que no deseamos prolongar.

Ahora, ¿cómo pasar esta diferencia tan facilita entre sentimientos positivos y negativos a nuestra pregunta del principio? Muy sencillo:

Algo aceptado por todos es que los seres humanos realizamos acciones. Sea lo que sea, siempre estamos haciendo algo. Ejemplos: estoy sentado escribiendo, tú me estás leyendo, el vecino se está sacando un moco en el baño, ése está ahí sin hacer nada... incluso el no hacer nada ya supone una acción, ¿no? Bien. Luego, también tenemos que estas acciones, cualesquiera que sean, resultan distintas situaciones, dependiendo de la acción. Y en nosotros, al vivir estas situaciones, aparecen una serie de sentimientos. Tenemos esto, ¿vale? Y resulta que nuestra pregunta inicial, “¿Qué está bien y qué está mal?” se refiere a lo que hacemos, o sea, ¿cuándo está bien lo que hacemos y cuándo está mal? Y fíjate qué curioso, que “lo que hacemos” significa lo mismo que “las acciones que realizamos”, que además hemos relacionado directamente con lo que sentimos, nuestros sentimientos, y de éstos ya sabemos si son buenos o malos. Bueno, vale, te lo aclaro un poco, por si te has perdido.

Según todo lo que hemos puesto, la mayor bondad o maldad de nuestras acciones radica en los sentimientos en los que vayan a acabar. Dicen que nuestras acciones nos definen. Y, por tanto, una persona es más buena o más mala según cómo actúe, o, más bien, cómo decida actuar.

viernes, 21 de mayo de 2010

Noche en la Alhambra. W. Wacher




Tal es la música que pasa por mi cabeza,
melodías sin par, de singular belleza,
las cuales compuse y pensé,
las mismas que luego toqué...

domingo, 31 de enero de 2010

Poesía pesimista

Caído he, una vez más
Ante la belleza de nuevo descubierta
Rompiendo el dolor de la soledad de mi alma
Obviando que hace tiempo que está muerta
Lacios mis ánimos ante su mirada despierta
Ilusiones vacías que me arrastran hacia atrás
Naciendo mi muerte, sin un momento de calma
Ante ella me postro, para morir, una vez más...

miércoles, 25 de marzo de 2009

Acrósticos

En tres personas me inspiro con esta ristra de tres poemas, tres personas a las que admiro:

Miradas, caricias y besos;
asolan mi pobre cabeza
rodeándome el pensamiento.
Ímpetus como esos me controlan
así como cada vez que te miro...
,

Cubres mi alma de emoción
alimentando mis sentimientos,
repitiendo con mucho fervor
mis pasiones musicales.
En tu agradecida compañía
nada me puede faltar...

y

Leíte graciosas historias
obrando en tu sonrisa.
Reías con auténtica vida
estando sentada a mi vera.
No podía creer que viviera
aquel sueño de idilio...

Yo os digo que espero que vuestras opiniones, no os digan que mis halagos declaran intenciones... porque no lo hago.

lunes, 16 de marzo de 2009

El eterno MAG del cavilaje

En la delgada y fragilísima vida que trata de seguir un ser humano intentando encontrarse en un mundo desoladamente perdido, existen si caben multitud de estrafalarias dificultades que la vuelven completamente imposible de seguir a la vista disfrazada de aquellos que intentan ordenarse internamente en un plano cuasi subconsciente, deslizándose como áspides entre los armazones mohosos de los pensamientos olvidados. Y yo sufro en el choque estrepitoso entre verdades que forman una poética paradoja, consistente en la desgracia y a la vez suerte de haber llegado arriba y quedar deslumbrado platónicamente por la apabullante realidad del mundo redondo. Aún contrayéndose mi esencia por ver irrevocablemente el mal estado de las conexiones químico-eléctricas ajenas, debe superar las vallas pequeñitas que también le hacen tropezar en el camino hacia sí mismo. Pero yo clamo a la determinación para romper con un grito estremecedor el odioso muro que no me deja salir del camino que he de completar para llegar al lugar donde quiero obrar con rematada continuación. Y con tal torrente de retórica trato de aliviar la presión que tantos golpes de alma me hacen sufrir, ya estoy cansado, acabaré lógicamente en una partícula de color negro y en este particular caso de unos cuantos píxeles.

domingo, 7 de septiembre de 2008

El eterno divagar del cavilaje

Mis protegidos, tal vez os preguntéis por qué me empeño en llamaros de este modo. Tal vez penséis que es porque creo que yo os protejo. Mal. Yo no soy el protector. La protección la tenéis intrínseca, sois vosotros mismos. El problema es que no os dejáis. Podría decirse que os intentáis proteger de vosotros mismos. Y a veces lo conseguís y a veces no.

Os diré cuál es la amenaza de la que en ocasiones tratáis de zafaros, pero que no advertís en ningún momento, y que se parece tanto a una parte fundamental de la vida que la mayoría lo defenderíais con ahínco. Antes os dije que el mayor problema que atormenta al ser humano es el descontrol, y que éste es la causa de cualquier mala situación que podáis acontecer. El descontrol obliga a la persona a volcarse en sí mismo y volver sus pensamientos y su visión hacia su centro, haciendo así que olvide su exterior y alrededores que tanto necesitan su intervención. Y cada vez que decido cometer la azarosa acción de volver mi vista hacia mis compañeros de especie, me apena compreobar que éstos, pese a las máscaras de actitud y conducta que tratan de mostrar, siguen concentrándose en sí mismos, y lo sé porque no lo dejo de comprobar en una pequeña ventanita que es su habla, que en realidad siguen siendo tan egoístas como en el principio. Y, de verdad os aseguro que no os miento cuando digo que todas las veces en las que han mostrado ese egoísmo con más descuido las palabras que salían de sus bocas eran yo creo que, yo pienso que, opino tal, mi punto de vista es cual y cualquier otra variante.

No estoy tratando de convencer a nadie de nada, sólo estoy contando mis observaciones claramente comprobables por lógica empírica. Y éstas nos muestran la amenaza que he nombrado al principio, que en realidad es una forma de descontrol. Ahora, no sé que opinaréis de las mismas, porque existen muchas opiniones y puntos de vista que difuminarán una definición clara de esta información. Como dije antes, elegid la opción más lógica. Si algo no te deja ver bien las cosas, ¿qué habéis de hacer?...

miércoles, 23 de julio de 2008

Acrósticos

Entre humanos me encuentro, mientras, de muy adentro, escribo poemas, que piensan de pasiones pasadas, que se leen quitando, de la desconfianza, el manto:

Roto me tienes,
O quizá destrozado,
Consuelo no quiero.
Ínstame a que te olvide,
O quizás a que no te ame.

Amor diáfano y puro,
Nunca debe morir.
Infinita fidelidad,
Sólo puede llamar
Al amor puro y diáfano

Contemplo tu belleza
Antes de que se vaya
Rompiendo mis esquemas.
Loco habré de quedar.
Antes de que te vayas.